Iglesia de Dios Roca de Refugio

Pensamiento Pastoral
Celebrando mis 25....
24 de abril de 2011

Esta semana estoy celebrando 25 años de haber entregado mi vida a Jesucristo y quiero testificar de lo que mi salvador a estado haciendo en mi desde entonces. A El sea toda la Gloria y la Honra porque El solo la merece.

A la edad de 13 años recibí a Jesucristo como mi salvador. Les aseguro que después de todos estos años puedo testificar que es la decisión más importante que he tomado en mi vida. Dios comenzó a trabajar en mí de una forma impresionante sanando heridas, transformando tristezas y amargura en mí. Me demostró que me amaba, que yo valía mucho y que mi vida tenía propósito en El.  Mientras más pasaba tiempo con El más le amaba y más quería conocerlo y pasar junto a Él mis días y mis noches. Encontré el amor más puro y firme que jamás pude imaginar.

A la edad de 16 años sin nadie ponerme una mano encima, sin nadie levantarse a profetizarme nada, sino a través de una predicación en una campaña de jóvenes Dios hablo a mi corazón tan fuertemente que aunque ese domingo en la mañana habrían aproximadamente unas mil personas escuchando el mismo mensaje en el santuario, yo sentía que el predicador se dirigía solamente a mí. Sentía que directamente Dios hacia un llamado a mi vida a predicar su palabra. Para mí fue fuerte sentir ese llamado ya que en ese tiempo yo era muy tímida, tanto que cuando me tocaba dar informes al frente de la clase en la escuela se me aguaban los ojos de los nervios y no podía tan siquiera leer bien las notas de mi informe. A pesar de que el solo hecho de pensar en pararme frente a personas y hablar era espantoso, el llamado que Dios me estaba haciendo ese día fue tan fuerte que supe que Dios mismo había puesto una responsabilidad sobre mí que no debía rechazar por nada del mundo. Así que con un corazón humillado ante Dios, con rodillas temblorosas y con mi rostro bañado en lágrimas le dije que si al Señor.

Ese mismo año Dios me permitió predicar por primera vez al grupo de jóvenes de escuela superior de mi iglesia y según me sometía y entregaba más a mi Señor poco a poco se comenzaron a abrir puertas en diferentes lugares comenzando así la carrera que al día de hoy y hasta que parta con El Señor seguiré fielmente con la ayuda de su Santo Espíritu.  

Dios me permitió servir simultáneamente en diferentes ministerios en la iglesia. Trabaje con los niños, coros, grupos de adoración, teatro, jóvenes, y hasta en programas radiales. Comencé a tomar talleres y seminarios más formales de predicación, consejería, liderazgo, etc… En fin fue un periodo de mucha capacitación en la obra del Señor.

Mientras todo esto acontecía comencé a notar que Dios ponía en mí una gran carga por las almas que se perdían, pero también por ayudar aquellas que aceptaban a Cristo y se encontraban  luchando  por permanecer en sus caminos. Al principio pensaba que todo el mundo sentía lo mismo, pero poco a poco me di cuenta que de la forma que yo lo veía y percibía era diferente a otras personas con las que hablaba. Que la carga y el interés que yo sentía eran más profundos que el promedio que la gente de mi edad. Fue entonces que El Espíritu Santo me comenzó a revelar que mi llamado era un poco más profundo de lo que yo había pensado originalmente y Dios me fue revelando que me había dado un corazón pastoral. Poco a poco me iba mostrando cualidades que había puesto en mí y situaciones que había permitido en mi vida como parte de la preparación necesaria para ayudar y bendecir a otros a través del ministerio pastoral.

El Espíritu Santo mismo me convenció del llamado que Dios había puesto sobre mi vida y nuevamente en forma privada acepte el llamado pastoral que Dios me hacía con una mezcla de agradecimiento, temor, gozo, y humildad. Entendiendo que aunque no me sentía capacitada para algo tan grande, si Dios me llamaba y ponía esa pasión tan grande en mi corazón el me daría las herramientas necesarias para poder cumplir con la labor que Él había puesto  en mis manos.

Luego de aceptar el llamado en forma privada, Dios se encargó de revelarlo a otras personas y de confirmar al frente de muchos en repetidas ocasiones que me estaba llamando a pastorear sus ovejas.

Ya conociendo el llamado de Dios sobre mi vida, comencé a pedirle dirección sobre mis estudios ya que estaba a punto de graduarme de escuela superior. Un día luego de pasar un tiempo en oración pidiéndole al Señor dirección acerca de esto, le decía muéstrame donde estudiar y dime que estudiar, se claro y especifico Señor yo solo quiero hacer tu voluntad. Al terminar de orar encendí la radio mientras me disponía a hacer otra tarea, y estaba comenzando un programa con invitados especiales para darle promoción a una escuela teológica. Me impacto tanto que me tuve que sentar, sentí  la presencia de Dios inundar toda mi habitación mientras escuchaba estas palabras que todavía hoy recuerdo como si las acabara de escuchar ayer: "Si nos estas escuchando hoy, no es casualidad. Si tú has recibido un llamado del Señor y estas orando y preguntándole al Señor; ¿cuál es el próximo paso? Nosotros estamos aquí para presentarte y darte información sobre esta escuela… Si tú tienes llamado pastoral… ven y prepárate… etc… "y cada una de las palabras que ellos decían eran respuestas directas a la oración que yo acababa de hacer, como si ellos me hubiesen escuchado mientras hablaba con mi Dios. Como es de imaginarse luego de graduarme, entre directo a estudiar en esta escuela para así prepararme para servirle a Dios con excelencia.

Mientras todo esto sucedía Dios continuaba revelando poco a poco una nueva parte de su plan y llamado para con mi vida. Muchos fueron testigos de cómo Dios me dio palabra profética de que saldría a ministrar fuera de mi país, Puerto Rico. Esto si fue una sorpresa para mí ya que para aquel momento yo nunca había viajado a ningún lugar, ni siquiera había visto un avión de cerca. Dios me dio un adelanto de él orden de los lugares que visitaría dijo que comenzaría por el Caribe y luego Latinoamérica y a diferentes partes del mundo. 

Poco tiempo después estaba en un avión con un grupo misionero en un viaje al cual fui invitada con gastos pagos a la República Dominicana (Caribe) siendo entonces esta  en mi primera experiencia misionera. El Señor me llevo en varias ocasiones a este lugar y en el último viaje estuve allí como misionera por un año. Convirtiéndose este en el primer país que Dios me envió como parte de la palabra profética que me había dado.

 Luego de esto Dios me dio un compañero ungido, llamado y preparado por El para la vida ministerial que nos esperaba. Juntos continuamos hacia los próximos destinos dentro del orden establecido por El Señor para nuestras vidas. Tuvimos la oportunidad de vivir y ministrar por espacio de un año aproximadamente en Colombia y otro año en México y por periodos más cortos conocer Venezuela y Costa Rica.

Después de habernos entusiasmado con América Latina, en el año 2000 Dios nos dio un tremendo giro inesperado y nos trajo a vivir al estado de Ohio, E.U. Era un cambio de cultura y también de idioma. En aquel tiempo no existían muchas iglesias hispanas en la ciudad y pidiéndole dirección al Señor nos llevó a una iglesia americana en la ciudad de Blue Ash que se estaba levantando.  Nuestro pastor tenía una misión para nosotros, prepararnos para el día que fuésemos llamados a abrir obra. Trabajamos en la iglesia en todos los diferentes ministerios y al mismo tiempo comenzamos el internado ministerial para adquirir licencia de ministro. Era un gran reto para mí ya que tenía que ir a estudiar en inglés y ministrar en ingles pero el Señor lo tenía todo planeado. En el año 2004 recibo mis credenciales como ministro de la Iglesia de Dios y soy nombrada pastora asociada de la Iglesia de Dios en Blue Ash. Predicaba el tercer domingo de cada mes y mi esposo le traducía a la congregación.

Estaba muy contenta y agradecida con Dios por lo que estaba haciendo en mi ministerio pero a la vez sentía esa misma carga que he tenido desde mi juventud pero ahora enfocada hacia las vidas de habla hispana que seguían llegando a la ciudad y no encontraba una iglesia donde buscar a Dios en espíritu y verdad.

En el año 2005 Dios habla de la necesidad de ministrar al pueblo Hispano en el estado de Ohio y comienzo un estudio bíblico en mi hogar. Pero Dios quería más de mí. En el año 2006 Dios me mostraba un poco más de su plan para con el ministerio indico que el tiempo había llegado, que el guardaría mi salida y mi entrada.

Al mismo tiempo Dios le muestra una visión a un pastor en la ciudad de Lebanon, Ohio, a unas veinte millas al norte de donde estábamos. Su iglesia se acababa de mudar a un nuevo templo y él le oraba al Señor sobre que debía hacer con el antiguo templo los domingos. Dios le dijo que nos llamara para que lo usáramos para abrir una iglesia hispana. Nuestro pastor nos llamó y nos informó de esta puerta que se abría y nos pidió que oráramos.  Era un gran reto, abrir una iglesia desde cero en una ciudad que no conocíamos. Cuando le pedí confirmación el Señor me contesto y me dijo," ya Yo te hable" recordándome las palabras que Él me había dicho unos meses antes. El primer domingo del año 2007 dimos el primer servicio de la Iglesia de Dios Roca de Refugio.

Dios nos ha dado una preciosa familia. Tenemos dos niñas hermosas y una congregación hispana hermosa que hemos visto crecer desde el 2007 en la ciudad de Lebanon, Ohio.

Doy gracias y gloria a mi  Dios por las cosas que ha hecho, las que está haciendo y las que va a hacer en mi vida y en la de mi familia. El solamente ha hecho posible tanta bendición.

Doy gracias al que me fortalece, Cristo Jesús nuestro Señor,

Pues me consideró digno de confianza al ponerme a su servicio.

1 Timoteo 1:12